November 2010
NO SIRVES PARA NADA
Cuando yo era pequeño estaba siempre triste y mi padre decía mirándome y moviendo la cabeza: hijo mío no sirves para nada. Después me fui al colegio con pan y con adioses pero me acompañaba la tristeza. El maestro graznó: pequeño niño no sirves para nada. Vino luego la guerra la muerte -yo la vi- y cuando hubo pasado y todos la olvidaron yo triste seguí oyendo: no sirves para...
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